El restaurante de Grupo Tándem en el centro de Zaragoza (Francisco Vitoria 5-7) presenta su propuesta más ambiciosa: una carta de inspiración internacional elaborada con producto local, platos con historia antes de llegar a la mesa y un concepto que no obliga a elegir entre lo de aquí y lo de allá. En la misma mesa caben los dos.
Hay platos que te recuerdan a otros sitios. Que guardan en su interior un fragmento de un viaje, de una tarde en un mercado, de una cena que no se olvida. Eso es lo que hay en la nueva carta de Marengo: sabores con memoria. Muchos de los platos nacen de los viajes del equipo. De lo que alguien trajo en la maleta no en el equipaje, sino en el paladar y se reinventó con lo que hay aquí. El taco de borrajas que simula una cochinita pibil. El Katsu Sando que incorpora atún de aquí y técnica de allá. Platos que tienen una historia antes de llegar a la mesa.
Pero Marengo no es un restaurante temático. No hay banderas ni carteles. No hace falt descifrar nada para disfrutarlo. Los sabores hablan solos, y cada uno habla de un sitio distinto sin necesidad de etiqueta. La carta funciona para todo el mundo. Para quien quiere explorar y para quien quiere lo que siempre le ha gustado, bien hecho. Para el que pide lo más atrevido y para el que elige lo más reconocible. En la misma mesa pueden sentarse los dos y salir satisfechos. No eliges entre cocina local o cocina del mundo. Las dos están en la carta. Las dos están bien. Y esa libertad es, precisamente, el concepto.
Los platos que cuentan la historia.
La nueva carta tiene platos que ya apuntan a convertirse en referencia. El Katsu Sando de atún rojo con wakame, hoisin de fresa y mayonesa de trufa aplica técnica japonesa a producto mediterráneo con un resultado que no se olvida. El taco de borraja en tempura con cochinita al estilo maya se mantiene como producto icono y además con premio. Los makis de fuet forma japonesa, alma completamente aragonesa demuestran que lo de aquí puede viajar sin perder el carácter. La berenjena asada en mantequilla de miso con crumble de cacahuete y champiñón laminado. El aguacate, intervenido por la llama con jamón, feta y tapenade.
El calamar de anzuelo con romesco de sobrasada. Y junto a ellos, los que anclan: cortes de carne madurada, steak tartar, burrata, risotto nero. Una carta con doble personalidad que no obliga a elegir. Los cócteles tienen el mismo criterio que la cocina: elaborados, con identidad, sin artificios. Una barra que completa la experiencia y que invita a quedarse.
Un espacio cosmopolita que ya es parte de Marengo.
Desde hace dos años, Marengo cuenta con uno de los interiores más singulares del centro de Zaragoza. Un espacio que se transforma a medida que se recorre: la entrada con materiales autóctonos, composiciones textiles, baldosas de barro y celosías que rinden homenaje a escenas domésticas de otras épocas con una mirada contemporánea. El ambiente se vuelve más canalla hacia el fondo, donde los rojos predominan y los rincones íntimos invitan a quedarse alrededor de platos para compartir y una carta de cócteles que acompaña hasta tarde. Un interiorismo con carácter que se sentiría igual de bien en Miami, Bangkok, Buenos Aires o Milán y está en el centro de Zaragoza. El local dispone además de un comedor interior con capacidad para hasta 70 comensales, consolidándose como uno de los espacios privados más completos de la ciudad para grupos, eventos corporativos y celebraciones.
Las voces detrás de la carta.
Esta carta habla de los sitios que hemos visitado, de los sabores que nos han marcado y de la voluntad de traerlos aquí con honestidad. No imitamos. Reinterpretamos con lo que tenemos cerca, que es mucho y es bueno. Nos gusta cocinar y nos gusta hacerlo con los ojos abiertos al mundo.
Jorge Calonge, chef ejecutivo de Marengo "Marengo siempre ha sido el restaurante de Grupo Tándem que se transforma y evoluciona con más libertad. Esta nueva carta lo reafirma. Es un Marengo más maduro, más seguro de lo que quiere ser. Una historia que, como todo lo que hacemos en el grupo, empieza siempre en el mismo sitio: nos gusta cocinar. Kike Júlvez, propietario y cofundador de Grupo Tándem

























































































































Tapas originales en un ambiente ecléctico y diferente. Así es 
De un mesón clásico aragonés a un espacio centrado en una cocina moderna. Esta ha sido la evolución de 


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Saucco cuenta con un 






Los zaragozanos amantes del buen comer sienten un gran arraigo por los productos de la tierra. En sus cocinas no faltan un buen Jamón de Teruel DOP o unas borrajas de huerto. Estos productos frescos y naturales, ‘made in’ Aragón, son una constante en sus elaboraciones. Dada su frecuente utilización, las existencias se acaban y la Navidad es un buen momento para reponérselas con estos regalos gastronómicos.















El costillas: Hamburguesa de costillas de cerdo cocinadas a baja temperatura con nuestra salsa BBQ, cebolla caramelizada y encurtido de cebolla y col.

Hot bomb: Se trata de la «prima» de sus burgers. Un nido de pan relleno de carne picada y picante de calidad certificada,con mucho queso cheddar fluido. Una autentica bomba «spicy».



Bagel Burger: Pan bagel, vacuno 180 g, mezclum de lechugas, bacon crujiente, huevo revuelto y pollo desmigado al curry.









Hamburguesa Aragonesa: Hamburguesa de carne de ternasco de Aragón con salsa de cerveza negra cebolla caramelizada queso cheddar y pan de brioche.
Santa Belinda Fest: Hamburguesa a la brasa con carne deshilachada, queso cheddar, bacon, cebolla caramelizada, salsa barbacoa y patatas fritas.
Burger Jack: Hamburguesa con carne deshilachada, bacon, queso cheddar más salsa cheddar, salsa barbacoa y cebolla caramelizada.




Santa Belinda Fest: Hamburguesa a la brasa con carne deshilachada, queso cheddar, bacon, cebolla caramelizada, salsa barbacoa y patatas fritas.


En el mes de junio llegó una nueva experiencia americana a el barrio de 











































Con unos cuantos años de andadura, este establecimiento con alma argentina sigue levantando pasiones. Sus empanadillas artesanas, elaboradas con productos locales y con conciencia ecológica han cautivado a los zaragozanos. Y para gustos… las empanadillas de Alma Criolla: desde las opciones más clásicas como la de carne picante a opciones vegetarianas o veganas como la caprese o la de setas. También, suelen incluir algún sabor con un toque aragonés (con longaiza, pollo al chilindrón…). Ahora, deben adaptarse a la situación actual y optan por el servicio para llevar y los pedidos a domicilio con Zámpate. Confían en que las empanadas, un producto fácil de transportar, de conservar y de comer en casa siga triunfando.
Si hay algo que gusta a todo el mundo son las croquetas y por ello, Croquetarte se ha convertido en un auténtico lugar de culto para los amantes croqueteros. La pandemia ha llevado a este establecimiento a reinventarse y apostar por el delivery o el take away. Ahora se puede disfrutar de sus croquetas de ternasco al chilindrón, de espinacas con queso de cabra y nueces o la de morcilla con peras al vino tinto desde casa. Hay dos opciones: encargarlas para cocinarlas en casa o pedirlas para llevar y disfrutarlas al momento. Están disponibles a domicilio en Uber Eats y en Glovo.









En pleno centro de la ciudad, nos encontramos La Miguería, un restaurante que, como su propio nombre indica, se ha especializado en hacer migas. Puedes encontrar todo tipo de combinaciones, desde las más tradicionales con uva a las más contundentes con longaniza, chorizo o morcilla. Además, podrás acompañar este plato tradicional con otras opciones de su carta como las ensaladas, las tablas o las tostadas.
La Rinconada de Lorenzo es un restaurante referente de la cocina típica aragonesa que, gracias a la constante renovación de sus platos, ha conseguido labrarse una gran reputación. Entre sus especialidades destacan el ternasco de Aragón, el lechal y, por supuesto, las migas. Pero tampoco hay que desaprovechar la oportunidad de probar otros platos de su carta como los pimientos de piquillo rellenos de rape y gambas.
A tan solo cinco minutos de la Plaza España, se sitúa el restaurante Palomeque, un clásico de Zaragoza. Su extensa carta alberga platos para todos los gustos que ponen en valor la gastronomía de proximidad a través de los guisos, cocidos, pochas y una multitud de elaboraciones entre las que no podían faltar las migas. El Palomeque fusiona las recetas más tradicionales con los toques más innovadores de la cocina moderna que conseguirán dejarte con muy buen sabor de boca.
























