Esta vermutería ofrecerá a los curiosos minicombinados de Spritz para que puedan probar diferentes versiones de una misma bebida del 23 al 27 de junio.
Esta semana en la que el verano vuelve a nuestras vidas, en Zaragoza tenemos la oportunidad de disfrutar de la primera semana del Spritz en el Castrobar Vermutería del barrio de San José.
Antonio Castro, uno de los mayores expertos en vermú y preparados de la ciudad, homenajea a esta bebida desde el día 23 al 27 de junio, con tantas combinaciones como la imaginación y su extensa selección de bitters sea capaz de conseguir.
Spritz, del alemán “spritzer”, define una bebida burbujeante, chisposa, onomatopeya del fizz de la soda, y representa la chispa asociada al verano y a la dolce vita, la hora del aperitivo. Curiosamente, la marca Aperol, a finales del siglo pasado, convirtió el Aperol Spritz en un fenómeno global, pero lo cierto es que solo es una variante.
Históricamente, el Spritz aparece al sur de Austria, si bien, es en Venecia donde comienza su apogeo. Allí se fabricaba el bitter Select, considerado el primer bitter para Spritz, el cual se expandió por Treviso, la capital del Prosecco; Padua, donde se utiliza Cynar como bitter; Milán, con su sempiterno Campari; y la variación del Negroni llamada Sbagliato, que sustituye la ginebra por Campari; y por Turín, utilizando vermuts y americanos (base vínica aderezada con sustancias amargas).
Con el paso del tiempo, han ido apareciendo versiones más o menos amargas, más o menos dulces, incluso opciones como el Hugo, un combinado a base de saúco, Prosecco soda e hierbabuena.
Aunque pocos lo sepamos, Castro asegura que “los españoles tinto de verano y rebujito entran dentro de la calificación de Spritz”.
Por todo ello, a lo largo de esta semana, se podrán probar distintas combinaciones y, como es costumbre en las zonas de tapeo venecianas, en el Castrobar ofrecerán un formato más pequeño, para que todo el mundo pueda probar varias opciones sin que duela la cabeza ni el bolsillo. ¡Vuelve el verano, vuelve la alegría de vivir, vuelve el Spritz!
















































































































































































Con unos cuantos años de andadura, este establecimiento con alma argentina sigue levantando pasiones. Sus empanadillas artesanas, elaboradas con productos locales y con conciencia ecológica han cautivado a los zaragozanos. Y para gustos… las empanadillas de Alma Criolla: desde las opciones más clásicas como la de carne picante a opciones vegetarianas o veganas como la caprese o la de setas. También, suelen incluir algún sabor con un toque aragonés (con longaiza, pollo al chilindrón…). Ahora, deben adaptarse a la situación actual y optan por el servicio para llevar y los pedidos a domicilio con Zámpate. Confían en que las empanadas, un producto fácil de transportar, de conservar y de comer en casa siga triunfando.
Si hay algo que gusta a todo el mundo son las croquetas y por ello, Croquetarte se ha convertido en un auténtico lugar de culto para los amantes croqueteros. La pandemia ha llevado a este establecimiento a reinventarse y apostar por el delivery o el take away. Ahora se puede disfrutar de sus croquetas de ternasco al chilindrón, de espinacas con queso de cabra y nueces o la de morcilla con peras al vino tinto desde casa. Hay dos opciones: encargarlas para cocinarlas en casa o pedirlas para llevar y disfrutarlas al momento. Están disponibles a domicilio en Uber Eats y en Glovo.



































Este producto se ha convertido en un imprescindible en la cocina para muchos, ya sea para preparar platos más electos en casa, para disfrute propio o para sorprender a los invitados con el sabor intenso y exquisito de este alimento. Además, aunque la temporada de trufa comience en otoño, es en los meses de enero y febrero cuando este hongo tienen más carácter y aroma para usarse en la cocina.





















La Rinconada de Lorenzo es un restaurante referente de la cocina típica aragonesa que, gracias a la constante renovación de sus platos, ha conseguido labrarse una gran reputación. Entre sus especialidades destacan el ternasco de Aragón, el lechal y, por supuesto, las migas. Pero tampoco hay que desaprovechar la oportunidad de probar otros platos de su carta como los pimientos de piquillo rellenos de rape y gambas.
A tan solo cinco minutos de la Plaza España, se sitúa el restaurante Palomeque, un clásico de Zaragoza. Su extensa carta alberga platos para todos los gustos que ponen en valor la gastronomía de proximidad a través de los guisos, cocidos, pochas y una multitud de elaboraciones entre las que no podían faltar las migas. El Palomeque fusiona las recetas más tradicionales con los toques más innovadores de la cocina moderna que conseguirán dejarte con muy buen sabor de boca.



